El precio de la nafta le ganó al sueldo: el salario compra un 38% menos de combustible que antes
El bolsillo de los trabajadores registrados sigue sintiendo el rigor de la política energética del Gobierno. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que el poder de compra del salario promedio privado frente a la nafta súper se desplomó un 38% entre noviembre de 2023 y julio de 2026. Si a fines del año pasado un sueldo mediano alcanzaba para cargar 26,3 tanques de 50 litros, hoy apenas llega a 16,4, es decir, prácticamente diez tanques menos que antes del cambio de administración.

La fotografía que arroja el estudio expone una brecha creciente entre ambas variables: mientras los salarios privados registrados aumentaron un 311% en el período, el precio del combustible saltó un 558%, evidenciando una recomposición tarifaria que superó ampliamente la evolución de los ingresos. Los analistas del IAG apuntan a la desregulación del mercado de combustibles, la actualización de impuestos y el contexto internacional—con el conflicto en Medio Oriente como telón de fondo—como los principales motores de esta escalada.
Sin embargo, el informe destaca un dato curioso: entre abril y junio, el litro de nafta se estabilizó en torno a los $2.000 gracias a un mecanismo de amortiguación implementado por YPF y replicado por el resto de las petroleras, que actuó como un colchón frente a la volatilidad del barril Brent. Pero ese "buffer" tiene un costo: las compañías acumularon un desfase que ahora deben recuperar, por lo que la reciente caída del petróleo aún no se traslada a los surtidores.
La consultora 1816 estimó que una eventual baja podría llegar recién en septiembre, cuando el desfase quede saldado, y calculó que si los precios locales se alinearan con el valor internacional del crudo, la nafta debería reducirse alrededor de un 16%, lo que impactaría 0,65 puntos en el Índice de Precios al Consumidor. Pero todo dependerá de la evolución del Brent y de la estrategia que adopte YPF, que con más del 55% del mercado minorista tiene la llave de los surtidores. Mientras tanto, el salario sigue perdiendo la carrera contra el combustible.
