La traición del ex custodio: así fue el fallido asalto a la casa de Scioli con máscaras de payaso y una llave en el buzón
El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, vivió horas de tensión el miércoles pasado cuando una banda armada irrumpió en su residencia de Villa La Ñata en plena madrugada. Lo que parecía un robo común reveló una planificación escalofriante: el líder del grupo era un ex agente de la Policía Bonaerense que había sido su custodio personal hasta hace una década.

Según reconstruyeron fuentes judiciales, el ataque se produjo alrededor de las 3 de la madrugada. Al menos cuatro delincuentes, con el rostro cubierto por máscaras de payaso y las manos protegidas con guantes, descendieron de un vehículo con un objetivo claro. Sabían que en el buzón de la entrada se escondía el pulsador que abría el portón de la propiedad—un dato que solo alguien con conocimiento interno podía tener.
El acceso al predio fue rápido, pero el plan se desmoronó metros más adelante. Los custodios actuales de Scioli, que montan guardia en una estructura de seguridad dentro del terreno, detectaron la intrusión y salieron al cruce. Al grito de "alto, policía", la respuesta de los asaltantes fue amenazante: uno de ellos apuntó con un arma de fuego calibre 9 mm. En un intento por asegurar su escape, los ladrones activaron el cierre de la puerta, quedando ellos mismos dentro del perímetro, pero sin poder llegar a la vivienda principal. Finalmente, ante la segunda advertencia de los agentes, la banda optó por huir despavorida, subió al auto y se perdió en la oscuridad.
La investigación quedó en manos del fiscal Cosme Iribarren, de la UFI de Benavídez, quien no dio tregua. En menos de 16 horas, el análisis de las cámaras de seguridad permitió dar con los primeros responsables. El cabecilla, Braian Orona, resultó ser un expolicía con un pasado inquietante: había trabajado como escolta de Scioli durante su gestión como Gobernador bonaerense. Ese vínculo explica cómo conocían los accesos y los puntos débiles de la seguridad.
Junto a Orona, cayó el propietario del auto utilizado en la fuga. Ambos fueron imputados por robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego, en poblado y en banda, en grado de tentativa. Los allanamientos realizados permitieron secuestrar la ropa y las escalofriantes máscaras que usaron en el intento de asalto. Los otros dos integrantes de la banda ya fueron plenamente identificados y continúan prófugos, mientras la Justicia mantiene un cerco para cerrar el círculo de este golpe fallido que pudo haber terminado en tragedia.
